Blade
Runner es quizá la mejor película de ciencia ficción de toda la
historia. Presentada en el año 1982, con un joven Harrison Ford
(Único Testigo, Indiana Jones: En Busca del Arca Perdida)
como protagonista, y un inexperto Ridley Scott (Alien,
Gladiator) como director. La historia de un futuro en el cual
el cuerpo de policía “Blade Runner” se dedicaba a “cazar” a
los androides conocidos como “Replicantes” llegó a ser una base
perfecta para el tema cinematográfico de lo futurista y de el poder
destructivo de las máquinas. Pero, la gran pregunta es, ¿qué hace
esta película tan diferente de otras historias similares,
posteriores o anteriores? ¿Qué hizo Scott para cambiar el curso de
la historia de tal modo?
En
mi opinión, planteó lo implanteable, pensó lo impensable... ¿Y si
las víctimas no fuéramos los humanos, sino las propias máquinas?
¿Qué nos da derecho a crear un ente, dotarlo de vida y recuerdos,
buscarle un lugar en la sociedad y, cuando no satisfaga las
necesidades que se espera que resuelva, o no quiera seguir siendo la
marioneta de un poder mayor, decidir qué hacer con él y como
deshacerse de tal “lastre” para la Sociedad? En esta película,
es el humano el que reniega de su creación, y decide exterminarla al
haber ocurrido “fallos” en algunas de ellas. Tan Dios creemos
ser, que conseguimos ser el Diablo mismo. Esta idea se realza en el
personaje de Rachael, la “Replicante” de la cual Deckard (Ford)
se enamora en la película. Una máquina, pero dotada de recuerdos,
emociones, y sin saber como mostarlos al mundo, cuyo único objetivo
es satisfacer ciertas curiosidades que, una vez satisfechas,
prescinden de la herramienta creada. Con una fría y gran
interpretación de Harrison Ford en el papel del “Blade Runner”
Rick Deckard, hombre que no sabe si aquel deber que se le asigna es
justo para los “Replicantes” y si hace lo correcto al
eliminarlos; y con una magistral actuación de, en mi opinión, el
mejor actor del reparto, Rutger Hauer, como el “Replicante” Roy
Batty, cuyo tiempo de vida (4 años, tiempo estándar en los
“Replicantes”) llega a su fin y cuyo dicurso final consigue
cautivar a Deckard. Basada en la novela “¿Sueñan los androides
con ovejas eléctricas?”, esta obra maestra del cine es recomendada
por mi parte a todo amante de la cienca, la lógica y la ficción.
Quizás, la mejor película de la historia. Aquí les dejó, queridos
lectores, con el diálogo final de Roy, poco antes de morir,
reflexionando sobre su vida. Espero que empaticen con el personaje
tanto como yo. Gracias, y un saludo.
“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser.Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”
Aquí os dejo el maravilloso tráiler del 30 aniversario del film. Disfrútenlo.“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser.Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”






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