miércoles, 22 de octubre de 2014

''CREADORES Y CREACIONES''








Blade Runner es quizá la mejor película de ciencia ficción de toda la historia. Presentada en el año 1982, con un joven Harrison Ford (Único Testigo, Indiana Jones: En Busca del Arca Perdida) como protagonista, y un inexperto Ridley Scott (Alien, Gladiator) como director. La historia de un futuro en el cual el cuerpo de policía “Blade Runner” se dedicaba a “cazar” a los androides conocidos como “Replicantes” llegó a ser una base perfecta para el tema cinematográfico de lo futurista y de el poder destructivo de las máquinas. Pero, la gran pregunta es, ¿qué hace esta película tan diferente de otras historias similares, posteriores o anteriores? ¿Qué hizo Scott para cambiar el curso de la historia de tal modo?
En mi opinión, planteó lo implanteable, pensó lo impensable... ¿Y si las víctimas no fuéramos los humanos, sino las propias máquinas? ¿Qué nos da derecho a crear un ente, dotarlo de vida y recuerdos, buscarle un lugar en la sociedad y, cuando no satisfaga las necesidades que se espera que resuelva, o no quiera seguir siendo la marioneta de un poder mayor, decidir qué hacer con él y como deshacerse de tal “lastre” para la Sociedad? En esta película, es el humano el que reniega de su creación, y decide exterminarla al haber ocurrido “fallos” en algunas de ellas. Tan Dios creemos ser, que conseguimos ser el Diablo mismo. Esta idea se realza en el personaje de Rachael, la “Replicante” de la cual Deckard (Ford) se enamora en la película. Una máquina, pero dotada de recuerdos, emociones, y sin saber como mostarlos al mundo, cuyo único objetivo es satisfacer ciertas curiosidades que, una vez satisfechas, prescinden de la herramienta creada. Con una fría y gran interpretación de Harrison Ford en el papel del “Blade Runner” Rick Deckard, hombre que no sabe si aquel deber que se le asigna es justo para los “Replicantes” y si hace lo correcto al eliminarlos; y con una magistral actuación de, en mi opinión, el mejor actor del reparto, Rutger Hauer, como el “Replicante” Roy Batty, cuyo tiempo de vida (4 años, tiempo estándar en los “Replicantes”) llega a su fin y cuyo dicurso final consigue cautivar a Deckard. Basada en la novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, esta obra maestra del cine es recomendada por mi parte a todo amante de la cienca, la lógica y la ficción. Quizás, la mejor película de la historia. Aquí les dejó, queridos lectores, con el diálogo final de Roy, poco antes de morir, reflexionando sobre su vida. Espero que empaticen con el personaje tanto como yo. Gracias, y un saludo.


Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser.Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”


 Aquí os dejo el maravilloso tráiler del 30 aniversario del film. Disfrútenlo.

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